Thursday, May 21, 2015

El Arte de la Traducción

Desde hace unos meses estoy fanatizado con videos de las reuniones de los miembros de un club de traductores literarios de Buenos Aires.
Desde que los descubrí, el mundo de la traducción me atrapó (al menos intelectualmente), porqué todavía no le agarro el gustito a la tarea en si, es ardua, mal paga y exenta incluso de recompensas siquiera simbólicas (la gente en general piensa que traducir es aplicar una simple tabla de equivalencias...nada más lejos de la realidad). Quizás la tarea de un intérprete si sea esa, aplicar una tabla de equivalencias, incluso, según cuentan en una de las reuniones, hay algunos intérpretes veteranos de la ONU, que pueden resolver crucigramas con los auriculares puestos en la cabina mientras interpretan. Pero la traducción literaria es otra cosa, otro mundo, un ARTE. Hay quienes dicen incluso, que la traducción literaria no existe y que la única forma de leer de verdad la obra de un escritor es en su idioma de origen. Es apasionante escuchar a Beatriz Sarlo por ejemplo, una de las invitadas a exponer en estas reuniones contar como, después de leer distintas traducción de la obra de Dostoievski, y entendiendo que el ruso era inaccesible para ella, decidió aprender el alemán para leerla al menos en un idioma más cercano, y como al hacerlo, descubrió porqué es considerado uno de los grandes escritores de la historia. Es que la traducción de un texto literario involucra superar un montón de escollos (les dejo una listita abajo). Incluso no es necesario "hablar" en el idioma de origen, quizás tampoco conocerlo tan en detalle, la formula del éxito es conocer perfectamente el idioma de destino y a diferencia de cualquier otro tipo de traductor (científico o técnico) hay que saber escribir.

Algunas especificidades y curiosidades del oficio:

- Hay una frase que dice: "La nota al pié es el fracaso del traductor". Recurrir a notas al pie es aceptar que no pudo resolver un pasaje o un término.

- Anacronismos semánticos: Escribir en 1920 "la barra de Boca" no significa lo mismo que escribirlo en 2015. Traducir el término "liberal" de un escrito de 1880 no es igual a traducirlo de uno de 1950 o incluso de uno de 1990.

- Forget the original: Es para algunos una de las máxima a seguir. Intentar ser literal o traducir "falsos amigos" o términos iguales pero que transculturalmente significan cosas distintas es un camino equivocado.

- Lo más difícil es traducir al mismo idioma: Dicen que es mucho más difícil traducir por ejemplo, del español de España al argentino que traducir del Chino o del Sueco al argentino. Decidir si "Joder coño!!" significa "puta madre" o "mierda!!" o "la concha de tu hermana", o "me cago en vos!" implica un conocimiento avanzado de ambas culturas y sobre todo de la cultura de destino. Un amaicheño seguramente le dará un sentido diferente a "la concha de tu hermana" que un porteño.

- Lo mejor es cuando pasas inadvertido: Escribe Walsh en su cuento Nota al Pié (lindo cuento): "el secreto más duro de todos (de los que guarda el traductor) es borrar su personalidad, pasar inadvertido, escribir como otro y que nadie lo note".

- De más esta decir que el traductor debe ser una persona con una vasta cultura y empaparse en el tema objeto de un texto antes de emprender la tarea.

- Se dice que Borges era un buen traductor, aunque muchos sospechan que la que en realidad traducía era su madre. Es difícil imaginar a Borges pasando noches en vela con el diccionario (artículo interesante)

Dicen "que no hay escritor argentino del siglo XX que no haya sido, en cierto modo, bilingüe y casi ninguno de estos autores dejó de practicar la traducción como ejercicio profesional o como mero placer. La nómina sería muy larga, los ejemplos más notorios: Leopoldo Lugones, Francisco Luis Bernárdez, Leopoldo Marechal, Juan Filloy, Manuel Gálvez, Ricardo Güiraldes, Norah Lange, Silvina Ocampo, Alberto Girri, Carlos Mastronardi, Ezequiel Martínez Estrada, Manuel Peyrou, Oliverio Girondo, Manuel Mujica Láinez, Rodolfo Walsh, Rodolfo Wilcock, Julio Cortázar."

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Estoy tratando de traducir el cuento de Poe, The Black Cat. Tranquilo, lentamente, quizás me lleve todo el año! jaja. Aquí les dejó el primer párrafo que me costó un buen rato y me quemó algunas neuronas. Se lo pasé a una amiga que se dedicá a traducir y me hizo varias críticas; según ella me extralimité con re-redacción. Pero bueno, les dejo para que opinen, vos Ramiro, que cambiarías?

Inglés
FOR the most wild yet most homely narrative which I am about to pen, I neither expect nor solicit belief. Mad indeed would I be to expect it, in a case where my very senses reject their own evidence.
Yet, mad am I not—and very surely do I not dream. But to-morrow I die, and to-day I would unburden my soul. My immediate purpose is to place before the world, plainly, succinctly, and without comment, a series of mere household events. In their consequences, these events have terrified—have tortured—have destroyed me. Yet I will not attempt to expound them.

Español
No espero ni pretendo que crean la salvaje aunque ordinaria historia que voy a contar. Estaría definitivamente loco si lo esperase puesto que hasta mis propios sentidos rechazan lo que percibieron.
Pero  loco no estoy y puedo asegurar que tampoco estoy soñando. Lo que pasa es que mañana moriré, y quisiera sacarme este peso de encima. Mi propósito inmediato es contarle al mundo, directamente, sucintamente y sin ningún comentario, una serie de acontecimientos casi de entrecasa. Las consecuencias de estos acontecimientos me han aterrorizado, torturado y devastado. Sin embargo no intentaré explicarlos, solo contarlos.





1 comment:

  1. Yo he tenido que aprender un nuevo idioma a la fuerza después de los 20 años. Y me ha costado una barbaridad; y no ha venido con la facilidad con la que han venido otras cosas (gambetearlo al Flaco en Wembley, por ejemplo). Tener la cabeza marchando por una calle de dos carriles en términos de lenguaje me ha hecho apreciar enormemente el trabajo del traductor, que tiene una tarea tan ardua como encomiable. Saber bien los dos idiomas es un pequeño comienzo. El traductor requiere antes que nada una gran destreza intelectual. No pocas veces, mayor que la del autor de la obra que debe atacar.

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